domingo, 28 de septiembre de 2014

"Mi máximo esfuerzo por Llanavilla"


Este sábado 27 de setiembre fue una fecha muy especial. Sabía que sería mi última clase en Llanavilla, así que decidí dar lo mejor de mí. Y creo que esto fue un completo reto para mí debido a que estuve un poco enferma desde la mañana y me sentía mal. Además, íbamos a tomarles una práctica a los niños, así que ya sabía lo difícil que iba a ser esta clase.

Habían pasado dos semanas desde la última vez que fui a Llanavilla y me sentía ansiosa de volver a ver a los niños.

Comenzamos presentando a los chicos de 4° “D” que nos estaban acompañando y comenzamos con la clase. Gabriela hizo la oración inicial, y encomendé todas mis fuerzas y mi sacrificio para no dejarme vencer por el malestar y continuar con las clases.

Primero hicimos un repaso de todos los temas que habíamos visto durante las últimas semanas. Para esto utilizamos diferentes estrategias como la de hacer dibujos en la pizarra para que los niños puedan entender mejor nuestra clases. También hicimos una dinámica para que recordaran los días de la semana, que era el tema que más les costaba, así podían mejorar sus notas y que la práctica que iban a tener se les haga mucho más fácil.

Durante la práctica, vi diferentes tipos de niños. Los que se sabían cada pregunta del examen, los que tenían algunas dificultades y los que sufrían por cada pregunta. Varios niños nos pedían ayuda. Una niña llamada Isabella me pidió ayuda porque no recordaba ciertas cosas de su práctica. Traté de ayudarla pero ella tan ansiosa por responder una pregunta que quería que yo le diga la respuesta. Al ver sus ojitos, vi lo desesperada que estaba por tener la respuesta a la pregunta, pero yo no podía hacer eso. Quiso copiar de su cuaderno pero no se lo permití. Le dije que si copiaba iba a echar a perder todo el esfuerzo que había hecho por contestar las otras preguntas del examen y que le iban a poner mala nota. Traté de ser lo más sincera y menos dura al decirle eso. Me miró con cara triste  y siguió con su práctica. Yo tengo una debilidad con los niños, me es difícil negarles algo. Pude haberle dicho la respuesta y ella salía bien en su examen pero no lo hice porque sabía que ella tenía que aprender por su cuenta que debía estudiar. Sé que tal vez habré quedado como la mala de la película, pero igualmente sé que hice lo correcto.

Finalmente, cuando acabó el examen, hablé con Estrella que es una de las niñas que más participa en clase. Le dije que era muy buena alumna y una buena niña. Le dije que la iba a extrañar durante todo el tiempo que ya no iba a regresar a Llanavilla. Ella se percató que estaba enferma y me dijo que me sentara en su silla. La obedecí y comenzó a darme masajes en los hombros. En ese momento sentí que se preocupaba y cuidaba de mí porque quería que me mejorara. Nunca olvidaré ese gesto que tuvo conmigo como un intento de hacerme sentir mejor.

De regreso al bus, me puse a pensar que quizá los niños que sufrían durante el examen nos recordarían como los que les pusieron mala nota. Para mí sería muy duro y difícil desaprobar a los niños pero creo que ese es uno de los retos de ser profesor.

EXPERIENCIAS DE CdD:

1.        CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE: Aunque tengo una debilidad con los niños, supe hacer lo correcto al no decirle las respuestas del examen a Isabella. Me costó negarle mi ayuda en ese caso.
2.          SE COMPROMETE Y ESFUERZA: Creo que esta clase se basó en el esfuerzo y el empeño que le puse a la clase, por ser la última, y también porque estaba enferma. Aun así, traté de dar lo mejor de mí.
3.        ORGANIZA ACTIVIDADES: Aunque no lo mencioné en el blog, la que ideó la dinámica de los días de la semana fui yo. Increíblemente se me vino esta idea a la cabeza y todos acordaron en realizarla.

4.      TRABAJA EN COMUNIDAD: Esta clase fue un gran trabajo en comunidad ya que me integraba con los chicos de 4° “D” por segunda vez y juntos dimos la clase lo mejor que pudimos.