domingo, 22 de junio de 2014

"Tanto esfuerzo valió la pena"

Este sábado en la tarde fue muy agotador. Unos días antes de las clases en Llanavilla, mientras nos organizábamos, me enteré que casi todos los de mi grupo no iban a venir a dictar las clases de inglés conmigo. Así, nos dejaron a cargo a Diego y a mí de los 20 niños de la clase. Aunque al inicio todo parecía tranquilo, cada vez se iba tornando más complicado.

Al principio de la clase, los chicos estaban calmados y empezamos haciendo un repaso general de lo que habían estado aprendiendo durante todo el taller. Conforme avanzaba la clase se nos presentaron diferentes problemas que tuvimos que solucionar por nuestra propia cuenta utilizando nuestras habilidades.

Uno de los problemas fue que los niños se distraían a cada rato y no querían participar así que utilizamos unas tarjetas amarillas y se las dimos a los niños que se portaban bien y a los que participaban. No sé cómo no se nos ocurrió esta estrategia antes porque los todos los niños estuvieron atentos y participando.

Como a la mitad de la clase, todos los niños estaban aburridos, con bastante calor y comenzaron a salir del salón. No supimos que hacer en el momento hasta que intervinimos con liderazgo a los niños y organizamos una pequeña actividad. Luego volvieron a aburrirse y los llevamos al patio de juegos de atrás del colegio. Se veían tan felices y no imaginaba cómo es que se podían divertir tanto con aquellos juegos oxidados. Ahora entiendo que ellos valoran lo que tengan, aunque que no sea lo mejor que tengan. Valoran lo que tienen sólo por el hecho de tenerlo. Cuando era pequeña nunca me puse a pensar en lo afortunada que era de tener lo que tenía hasta que crecí y me di cuenta de la realidad. Y hay veces que cuando recibo algo me pongo a pensar en los niños de la calle que no tienen muchas posesiones y me siento como si lo que yo recibiera se lo estuviera quitando a ese niño. Es por eso que cuando era una niña donaba mis juguetes a los niños que no tenían ninguno y eso me hacía sentir feliz porque sabía que aquel niño que recibiría el juguete lo apreciaría mucho.

Por otro lado,  estuve observando a las niñas y me di cuenta de que Kimberly y Marbella, que son mejores amigas, molestan a otra niña llamada Priscila. Los abusos casi siempre van de parte de ambas amigas, ignorando a Priscila o pegándole. Kimberly llegó hasta el extremo de echarle goma al cabello de Priscila. Me molesté demasiado. Fui a lavarle el cabello a Priscila y cuando regresamos me puse a hablar con Kimberly sobre eso pero ella siempre cambiaba el tema o se distraía y al final no me prestó atención.

Cuando fuimos al patio de juegos, Kimberly volvió a fastidiar a Priscila así que hablé con ambas para solucionar el problema.
Le dije a Kimberly que no era necesario pegarle o hacerle daño a Priscila si es que ella la molestaba. A Priscila le dije que si Kimberly le hacía daño no le hiciera caso y me avisara a mí para evitar que se peleen entre ellas.

Al parecer esa conversación funcionó porque no las vi pelearse después. Cuando hablé con ellas me sentí como si fuera su mamá y es que lo mismo hacía la mía para evitar que mi hermano y yo nos peleáramos cuando éramos niños. Eso me ayudó bastante para resolver el problema entre Kimberly y Priscila y que dejaran de pelearse.

Finalmente en el bus, estuve pensando un poco sobre lo que pasó y me pareció que no fue una clase tan mala después de todo. Los niños se divirtieron, nosotros también nos divertimos con ellos y los veía muy emocionados por querer venir a nuestro colegio la siguiente clase.

Realmente me parece que fue una clase que nos ayudó a mejorar nuestras habilidades como persona y como comunidad.

EXPERIENCIAS DE CdD:

1.  CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE: Como suelo tener un poco de miedo a hablar en público, este era mi momento de superarlo ya que no había nadie más quien enseñe a los niños a parte de Diego y yo. Asi que rotábamos cada cierto tiempo para dictar la clase.
2.  BUSCA LA VERDAD Y ACTÚA CON COHERENCIA: Resolví el problema entre Kimberly y Priscila, hablándoles y haciéndoles entender que no deben pelearse entre ellas.
3.   LIDERA CON INSPIRACIÓN: En momentos de la clase tuve que enseñarles a los niños ya que sólo éramos dos profesores y tuve que liderar la clase en algunos momentos. Fue un reto para mí porque nunca antes había hablado tanto en una clase.
4.  ORGANIZA ACTIVIDADES: Organicé junto a Diego un juego, así mientras los niños jugaban, repasaban los colores.



5.   TRABAJA EN COMUNIDAD: Aunque no trabajé con mi grupo completo, sí colaboramos el uno con el otro para poder dictar las clases y mantener el orden.

lunes, 16 de junio de 2014

“Ante un problema, plantear nuevas estrategias”

Luego del incidente del sábado pasado, estuve toda la semana pensando en los chicos de Llanavilla. Cada vez que me ponía a pensar, temía que la reacción de los niños fuera diferente a la de las otras clases. Aún me sentía culpable por aquel hecho y pensaba que los niños nos iban a odiar o que nos iban a dejar de querer por el resto del año por haberles hecho tal desplante; además de que iba a ser muy difícil recuperar su confianza ya que supuse que la habían perdido debido al incidente del bus.

En día de clases, me enteré que todo lo que me había imaginado era erróneo. Los niños no se molestaron por haberlos dejado “plantados” aquel día en Llanavilla sino todo lo contrario. Se preocuparon mucho por nosotros y en ningún momento perdieron la confianza en nosotros. Fue ahí cuando descubrí que mi pensamiento respecto a la reacción de los niños era muy pesimista y que no siempre debo creer que todo lo que pienso es lo que realmente sucede. Además también me di cuenta de que los niños por más problemas que hayan tenido, no poseen rencor en su corazón y que siempre nos van a tener confianza ya que hemos sido su apoyo incondicional desde que comenzó el proyecto.
Por otra parte, las clases de inglés del sábado no estuvieron muy planeadas. Desde la semana pasada habíamos tenido previsto tomarles una práctica a los niños y como no se dio la anterior clase por el problema del bus no tuvimos ningún inconveniente en organizar la clase porque ya estaba hecha de la semana anterior.

En ese aspecto, el día estuvo muy tranquilo pero el problema comenzó cuando llegó la hora de la práctica.

Habíamos separado a los niños por carpetas para evitar que se distraigan entre ellos mismos pero al parecer no dio resultado. Hicimos un repaso general antes de tomar la práctica, cada profesor iba a un sector del salón a ayudar a los niños a repasar y les repetimos lo visto en las clases anteriores hasta el cansancio pero aun así no nos hicieron caso. A pesar de que les dijimos que la nota iba en la libreta. Yo me sentía como si los estuviese amenazando con que si no sacaban buena nota en ese examen, iban a jalar. Pero es la  verdad, por más que me cueste decírselos y sé que hubiera sido peor si no les decía aquello.

Al momento de dar la práctica los niños se veían desesperados porque no sabían que responder. Vi a un niño que estaba con su cuaderno pero cerrado, me acerqué a su sitio y cuando lo mire vi como sus ojitos miraban de manera desesperada por obtener una respuesta. Me sentía como una persona mala y es que a veces vuelvo a ser muy blanda de carácter con los niños. No puedo cambiar mi “chip” de carácter suave a carácter fuerte con los niños. No puedo. No es mi manera de ser, así que sólo atiné a decirle que guardara su cuaderno para que no piensen que estaba copiando en la práctica.

Estuve durante casi toda la clase ayudando a los niños a entender las preguntas de la práctica y me di cuenta que casi ninguno se sabía las respuestas. Eso me dio mucha pena porque ya sabía la nota que les esperaba y el castigo que les esperaba en sus casas probablemente a algunos. Es por eso que me sentí muy mal al final de la clase. Cuando revisé las prácticas, me sentí peor que antes. Casi la mitad del salón había desaprobado la práctica y la otra mitad había aprobado con las justas. Sentí que nuestro trabajo como profesores no había sido suficiente para mejorar el aprendizaje de los niños pero también recuerdo que no muchos de ellos ponían de su parte al momento de aprender. Lo que me alegró luego de eso fue que Patrick y Aymeli fueron los que sacaron la mayor nota en la práctica y me sentí aliviada por ellos porque sabía que nada malo les podía pasar en sus casas; caso contrario al resto de sus compañeros.

Entre nuestra comunidad durante el feedback, decidimos emplear nuevas estrategias para motivar e incentivar a que los chicos tengan un aprendizaje activo durante todas las clases y que presten la debida atención para que no se repita de nuevo la situación de las prácticas. Es por eso que en mi grupo optamos por utilizar tarjetas de la felicidad que se las entregamos sólo a los niños que participen y se porten bien en clase para que de esa manera los demás niños se sientan motivados a participar en clase y así aprender.

EXPERIENCIAS DE CdD:
1.                  CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE: Reconocí de nuevo mi problema de carácter suave con los niños y lo superé tras la experiencia de la práctica que tuvieron los niños.

2.                  SE COMPROMETE Y ESFUERZA: Me comprometí a no recaer en mi problema de carácter con los niños y ser un poco más autoritaria con los niños.

3.                  ORGANIZA ACTIVIDADES: Junto con mi comunidad quedamos en hacer y organizar un proyecto para recaudar fondos para comprarles cosas nuevas a los niños.
 
4.                  TRABAJA EN COMUNIDAD: Me uní a mi comunidad para plantear estas nuevas estrategias de aprendizaje.

sábado, 7 de junio de 2014

Bitácora de CdD N° 6: “Con experiencias buenas o malas, aprendemos”

Este sábado fue para mí, y creo que también hablo por todos los que estuvieron presentes cuando digo que fue la peor experiencia que hemos tenido desde que comenzaron las clases en Llanavilla. Desde la semana pasada estuve esperando con ansias a que llegue el sábado para poder enmendar mi error de no haber participado en la organización de las clases del sábado pasado. Era un sábado tranquilo, normal y luego de almorzar fuimos a esperar al bus para poder ir a las clases en Llanavilla.

Estaba un poco relajada porque solo íbamos a tomar una práctica a los niños, y con mis amigos estábamos  esperando la llegada del bus. Cuando dieron las dos de la tarde me comencé a preocupar porque el bus nunca se había demorado en llegar. Luego de un rato fui a preguntar qué era lo que pasaba y en eso vi a la miss Rosemary muy preocupada. En ese momento intuí que algo andaba mal y era verdad. No había señales del bus y en mi grupo comenzamos a especular de lo que pudo haber pasado. Empezamos a buscar responsables del problema pero me di cuenta que de esa manera no íbamos a arreglar nada.

En ese lapso durante la espera del bus, pude identificar que se formaban ciertas facciones como la de los preocupados, los relajados, los inquietos, los pasivos, los chistosos y los desesperados.  Cuando dieron las 2:30 de la tarde, estaba desesperada hasta más no poder. A cada rato me preguntaba: ¿por qué el bus se demora tanto?, ¿por qué Piero no da señales de vida?, ¿qué va a ser de los niños?, no quiero defraudarlos, ¿qué vamos a hacer? Me dije a mí misma que Piero es incapaz de dejarnos a la deriva con este problema y que si no daba ninguna señal era porque algo le había pasado o que estaba realmente ocupado; así que traté de buscarle un sentido a lo que pasaba y me puse a pensar que esto tal vez sucedió para que nos podamos fortalecer como comunidad, buscando soluciones. Porque una familia no es familia verdadera si no tiene problemas y creo que este hecho nos unió más como una comunidad que trabaja unida para solucionar un problema.

Cuando nos avisaron que iba a llegar el bus, me sentí aliviada porque ya íbamos a ir con los niños. Nuestro salón accedió a darles nuestra hora de clase a los chicos de 4° F que tenían una obra de teatro para los niños. No me pareció justo porque yo quería darles clases a los niños pero no era lo que yo quería, sino lo que los niños hubiesen querido y creo que se hubiesen divertido bastante con la obra de teatro; así que acepté.

Cuando llegó el bus casi las 3:30, subí lo más rápido que pude para no perder tiempo y llegar lo más rápido posible a Llanavilla.
Al llegar al colegio, todo era silencio. No había ni una sola alma. Me paré frente al portón de entrada junto con los demás. Ya nos sentíamos avergonzados por la tardanza y lo que me hizo sentir peor fue aquel letrero pegado en la puerta: “Mañana sábado tenemos talleres. Asistir puntual de 2:00 a 4:00”

Ese letrero fue el que me dio justo en el corazón. Me sentí molesta conmigo misma y fue mucho peor ya que al entrar al colegio, todo el lugar estaba absolutamente vacío. 
Vi cómo los chicos de 4° F que estaban tan entusiasmados por realizar la obra de teatro y como se les borró la sonrisa de sus caras al ver que no había nadie. Me sentí culpable y me puse a pensar en la cara de decepción que debieron haber tenido los niños al ver que no llegábamos.

El viaje de regreso se hacía eterno. En el bus me puse a pensar y no dejaba de recordar las palabras del letrero colgado en la puerta del colegio: “asistir PUNTUAL”. Nuestro esfuerzo de enseñarles cosas buenas a los niños se vino abajo con estas palabras. Les dimos un mal ejemplo. Además sabía que iba a ser muy difícil que los niños volvieran a confiar en nosotros luego de aquel suceso. Me sentía afligida, molesta, triste, avergonzada, culpable y la peor persona del mundo al arruinarles el día a los niños de esta manera. No tenía razón para sentirme culpable ya que Piero había coordinado la reservación de los buses con anticipación (hasta nos mandó una copia del mail que le envió a la empresa de los buses) y al parecer fue un error de la empresa, pero yo no dejaba de sentirme así.

Cuando llegué a mi casa, reflexioné todo lo que había pasado aquel día. Concluí que buscar culpables no es de gran ayuda en casos como este. Aprendí que debo dejar de lado todos los prejuicios y plantear una solución porque esto me ayudará a crecer también como persona. Además, si bien no habíamos podido dar nuestras clases, crecimos como comunidad y fuimos capaces de mantenernos unidos y encontrar soluciones ante este problema. Y sé que las cosas no suceden porque sí o por simple casualidad, pasan por una razón; y la razón es que aprendamos a mejorar como personas y como comunidad y que también permanezcamos juntos no sólo durante las buenas experiencias sino también en las malas.

EXPERIENCIAS DE CIUDAD DE DIOS
1.    CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE: Reconocí mi defecto de buscar culpables cada vez que se presenta un problema y lo superé junto a mi comunidad.
2.    LIDERA CON INSPIRACIÓN: Emprendí un nuevo desafío que es dejar de lado todo prejuicio y puse en práctica una nueva habilidad de buscar soluciones inmediatas a un problema repentino.
3.    ORGANIZA ACTIVIDADES: Aunque no se llevaron a cabo las clases, tuvimos que coordinar 4° F para cederles nuestras horas de clase y ayudarlos a organizar los implementos o el escenario de su obra de teatro.
4.    TRABAJA EN COMUNIDAD: Todo mi salón y 4° F trabajamos muy unidos para hallar una solución al problema de los buses.