domingo, 23 de noviembre de 2014

"La solidez en nuestras diferencias"

Para comenzar, quiero decir que no me imaginaba que al final lograríamos terminar de construir la columna. Fue un reto para mí, ya que nunca antes había construido algo como eso y mucho menos con un gran grupo de personas que ayudaban a la vez en la construcción.





Puedo decir que la reflexión sobre la construcción de esta columna puede acoplarse a muchas acciones de nuestra vida diaria. Sobre todo si trabajamos en comunidad.

La planificación  no fue tan sencilla. Junto con Andrea Bustamante, buscamos la mejor forma de hacer que la estructura de la columna no fuera resistente y tuviera una buena base.

Conforme hacíamos el diseño, nos dimos cuenta de que la base eran las piezas más sólidas y macizas para soportar todo el peso de la columna. Mientras íbamos construyendo el cuerpo de la columna, noté que cada caja de tetrapack debía estar correctamente alineada o sino toda la estructura se venía abajo.

Luego de haber participado en aquel trabajo, me quedé pensando y comparé la estructura final de la columna con el trabajo que dimos durante la construcción, además de nuestra situación como salón y como comunidad.

Al igual que la columna, tuvimos una buena base. Una base sólida y muy bien cimentada. Todos teníamos un objetivo planeado y lo que hacía sólida nuestra comunidad eran las diferencias que existían entre nosotros. El trabajar con personas a las que les había hablado pocas veces era un reto durante la construcción de la columna. Aparte de que eran muchas personas para una sola columna lo que hacía más difícil la interacción entre nosotros.

Reconozco que soy muy perfeccionista y siempre tiendo a querer hacer las cosas por mi cuenta, hacerlas a mí manera. Esta vez tuve que retener ese impulso para dejar que los demás también aporten sus ideas y contribuyan con la construcción.

Respecto al cuerpo de la columna, este quedó un poco desnivelado y creo que de igual manera se encontró nuestro trabajo para construir la columna. Quedábamos en acuerdos que luego quedaban en el aire, las responsabilidades eran un problema para todos. Así es como se reflejó nuestro trabajo en la columna. Pudo haber tenido una buena base pero si todos hubiesen cumplido con sus responsabilidades por el bien de los demás, la columna hubiese seguido estable.

A pesar de todo lo que sucedió, cada uno aportaba su ladrillo. Aunque algunos no se llevaran bien con otros o hubiesen discusiones, todos teníamos un mismo objetivo que nos unía como familia que era terminar la columna. Tal vez no habremos estado construyendo la ciudad de Dios en ese momento pero sí que estábamos construyendo y haciendo sólida nuestra relación como comunidad de 4° “E”. Y agradezco que existan esas diferencias entre nosotros porque como dijo Fray Elías, esas diferencias nos hacen aprender de los demás y crecer como personas.
Lo único que debemos hacer, es aceptarlas y lograremos los retos que nos propongamos.

EXPERIENCIAS DE CUIDAD DE DIOS:

1.       CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE: Reconocí que mi impulso por ser perfeccionista y a veces mandona, pero me contuve y les di oportunidad a los demás para que también participaran.

2.       ORGANIZA ACTIVIDADES: Junto con Andrea Bustamante, planteamos el diseño y la estructura de la columna que luego utilizamos para construirla.

3.       TRABAJA EN COMUNIDAD: Este trabajo me pareció difícil debido a que éramos un salón de 24 personas para una sola columna. A pesar de eso, supimos organizarnos de manera que cada grupo realizaba bloques para la columna.


4.       SIENTE CON LA IGLESIA Y CON EL MUNDO: El hecho de recolectar los envases de tetrapack, lo convierte en un acto de reciclaje, colaborando de esta manera con el medio ambiente.