Para comenzar, quiero decir que
no me imaginaba que al final lograríamos terminar de construir la columna. Fue un
reto para mí, ya que nunca antes había construido algo como eso y mucho menos
con un gran grupo de personas que ayudaban a la vez en la construcción.
Puedo decir que la reflexión sobre
la construcción de esta columna puede acoplarse a muchas acciones de nuestra
vida diaria. Sobre todo si trabajamos en comunidad.
La planificación no fue tan sencilla. Junto con Andrea
Bustamante, buscamos la mejor forma de hacer que la estructura de la columna no
fuera resistente y tuviera una buena base.
Conforme hacíamos el diseño, nos
dimos cuenta de que la base eran las piezas más sólidas y macizas para soportar
todo el peso de la columna. Mientras íbamos construyendo el cuerpo de la
columna, noté que cada caja de tetrapack debía estar correctamente alineada o
sino toda la estructura se venía abajo.
Luego de haber participado en
aquel trabajo, me quedé pensando y comparé la estructura final de la columna
con el trabajo que dimos durante la construcción, además de nuestra situación
como salón y como comunidad.
Al igual que la columna, tuvimos
una buena base. Una base sólida y muy bien cimentada. Todos teníamos un
objetivo planeado y lo que hacía sólida nuestra comunidad eran las diferencias
que existían entre nosotros. El trabajar con personas a las que les había
hablado pocas veces era un reto durante la construcción de la columna. Aparte de
que eran muchas personas para una sola columna lo que hacía más difícil la
interacción entre nosotros.
Reconozco que soy muy
perfeccionista y siempre tiendo a querer hacer las cosas por mi cuenta,
hacerlas a mí manera. Esta vez tuve que retener ese impulso para dejar que los
demás también aporten sus ideas y contribuyan con la construcción.
Respecto al cuerpo de la columna,
este quedó un poco desnivelado y creo que de igual manera se encontró nuestro
trabajo para construir la columna. Quedábamos en acuerdos que luego quedaban en
el aire, las responsabilidades eran un problema para todos. Así es como se
reflejó nuestro trabajo en la columna. Pudo haber tenido una buena base pero si
todos hubiesen cumplido con sus responsabilidades por el bien de los demás, la
columna hubiese seguido estable.
A pesar de todo lo que sucedió, cada
uno aportaba su ladrillo. Aunque algunos no se llevaran bien con otros o
hubiesen discusiones, todos teníamos un mismo objetivo que nos unía como
familia que era terminar la columna. Tal vez no habremos estado construyendo la
ciudad de Dios en ese momento pero sí que estábamos construyendo y haciendo
sólida nuestra relación como comunidad de 4° “E”. Y agradezco que existan esas
diferencias entre nosotros porque como dijo Fray Elías, esas diferencias nos
hacen aprender de los demás y crecer como personas.
Lo único que debemos hacer, es
aceptarlas y lograremos los retos que nos propongamos.
EXPERIENCIAS DE CUIDAD DE DIOS:
1. CONOCERSE,
ACEPTARSE Y SUPERARSE: Reconocí que mi impulso por ser perfeccionista y a veces
mandona, pero me contuve y les di oportunidad a los demás para que también participaran.
2. ORGANIZA
ACTIVIDADES: Junto con Andrea Bustamante, planteamos el diseño y la estructura
de la columna que luego utilizamos para construirla.
3. TRABAJA
EN COMUNIDAD: Este trabajo me pareció difícil debido a que éramos un salón de
24 personas para una sola columna. A pesar de eso, supimos organizarnos de manera
que cada grupo realizaba bloques para la columna.
4. SIENTE
CON LA IGLESIA Y CON EL MUNDO: El hecho de recolectar los envases de tetrapack,
lo convierte en un acto de reciclaje, colaborando de esta manera con el medio
ambiente.




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