sábado, 4 de julio de 2015

"Hogar agustino para Llanavilla"


Muchos parecían perdidos, a pesar de la excelente planificación y nos sentíamos desmotivados pero cuando los chicos llegaron, pude ver que sus rostros sonreían de emoción al ver un colegio tan colosal y al cual percibían como un hogar gracias a nosotros.

Asimismo, por estar en el colegio me sentí confiada y me desenvolví fácilmente en los juegos. Asumir el liderazgo junto con otros 3 chicos del salón fue difícil porque ellos tenían un carácter complicado.

Me parece que juntarlos por comunidades les enseñó mucho sobre nuestra “cultura” agustina. El trabajo en equipo estaba presente al igual que el espíritu de sana competencia que les transmitíamos a los chicos. Yo les decía que un poco más de ánimo y entusiasmo nos ayudaría a ganar y que lo importante era divertirse.

Por otro lado, me faltó ser más estricta ante el comportamiento de algunos niños. Recuerdo haber recurrido a la corrección fraterna cuando 2 niños que se pateaban continuamente por “venganza”. Al decirles que su pleito sería infinito pues ambos continuaban la pelea, los dos se pusieron pensativos y me pareció que por fin entendieron que sus peleas eran una tontería sin sentido porque no volvieron a golpearse a partir de ese momento.

No me pareció razonable que un líder de mi comunidad les llamara la atención a los niños con mal carácter. Les dijo: “No vamos a ganar porque se están portando mal” pero sonó como si hubiese querido decir: “Por su culpa vamos a perder”. Muchos de los chicos sufren de violencia en sus casas, esto no era necesario.

En fin, este sábado aprendí que:

Una perfecta planificación no asegura una actividad exitosamente organizada.

Nuestra planificación fue bastante anticipada y muy bien organizada. No había ningún punto vacío ni ningún aspecto fuera de orden. Por ello, esperaba que la actividad fuese un éxito en cuanto a la planificación. Sin embargo, a pesar de que teníamos un horario exacto de dinámica a realizar, todo terminó siendo un desorden total. Algunos no tenían claro su rol en las actividades  y no tenían iniciativa para, al menos, involucrarse en los juegos y esto complicó la distribución de grupos y el liderazgo de los niños.

A esto surgió la cuestión ¿en qué medida la planificación de una actividad nos puede asegurar el éxito completo de esta? Y para responderla puedo afirmar que no nos puede asegurar un completo éxito porque siempre ocurren imprevistos. Probablemente, no suene razonable ni lógico pero en este caso la razón va ligada a la fe y la emoción, por lo que si no existe iniciativa en todos los miembros de la comunidad es imposible que la actividad pueda ser exitosa. De nada sirve la teoría si no se refleja en la práctica.

La responsabilidad recae en el líder y el equipo la asume.

Luego de que “abandonáramos” a nuestros líderes y los dejáramos recogiendo la basura que quedó al finalizar la actividad, ellos recibieron quejas en nombre de todo el salón. Entonces surge esta pregunta: ¿hasta qué punto la responsabilidad recae en los representantes o líderes de un grupo de personas?

Percibo que es injusto que un par de personas cargeun con la responsabilidad de un salón y sobre todo si ellos corrigieron nuestros errores. Respondiendo directamente a la pregunta, considero que la responsabilidad sólo debe recaer en los líderes hasta el punto en que ellos no sean los únicos que carguen con dicha responsabilidad.

La trascendencia fue indirectamente transmitida por nuestras acciones.

Si bien pude enseñarle a los niños sobre el respeto mediante mis palabras, creo que también lo hice a través de mis acciones. En mi comunidad, el lidiar con el carácter y la personalidad distinta de otros líderes, les enseñó a tolerar y respetar a sus amigos. Incluso, mi blandura y paciencia al corregirlos les mostró que hay fuerzas mayores que la violencia.

Finalmente, la felicidad de los niños fue un regalo muy valioso y me siento orgullosa de haber sido parte de la realización de esta actividad.

1.       ORGANIZA ACTIVIDADES: Junto a mi comunidad organizamos a los niños para que cumplan con las actividades.

2.       TRABAJA EN COMUNIDAD: Estuve con chicos que aunque no nos conozcamos, supimos integrarnos y controlar a los niños.

3.       CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE: Aceptar mi blandura con los niños y mejorar mi capacidad de disciplina me ayudan cada vez a superarme.

4.       SE COMPROMETE Y ESFUERZA: Me esforcé para que el entusiasmo y la emoción fluya durante los juegos pues me comprometí a divertirme con los niños. 

domingo, 26 de abril de 2015

“Lo perfecto de los imprevistos”

Creo que esta vez hicimos bien las cosas. Desde la organización de las clases hasta su realización, fue un gran éxito.

Desde semanas antes estaba emocionada por regresar y poder ver a mis niños, cómo habían crecido y qué tanto habían aprendido.

Esta vez me tocó asumir un gran reto: ser coordinadora de mi comunidad de cuarto de primaria. Al inicio pensé que no iba a ser capaz de lograrlo porque nunca antes he estado oficialmente a cargo de una clase. Me sentía temerosa de que mi trabajo no fuese suficientemente bueno y decepcionar a mis amigos, sobre todo a los niños. No quería cometer errores.

Para evitar cualquier tipo de error, comencé a organizarme con anticipación y estar preparada para dictar una buena clase. Considero que las estrategias que empleamos el año pasado fueron eficientes, por lo que incentivé a mi grupo a utilizar los “flash cards”. Un pequeño detalle que me pareció importante, fue el utilizar tarjetas con nuestros nombres que decían “My name is …” para romper la tensión de la primera clase, darle un toque más amigable y que sepan que somos más que profesores.

El día llegó y mis ansias de volver a las clases con los niños me inundaban de felicidad. Aunque no lo haya demostrado en mi rostro, por dentro mi corazón “saltaba” literalmente de la emoción.

Les íbamos a tomar una prueba diagnóstica para ver si lo aprendido el año pasado fue efectivo. Aunque sabía que los pequeños habían entendido las clases, me parece que durante las vacaciones del verano olvidaron sus conocimientos a falta de repasos. Creo que eso fue algo injusto porque hubiese sido preferible refrescarles la memoria y luego tomarles el examen. Pero como estábamos cortos de tiempo no pudimos hacerlo. Es por ello que me temía que su primera clase quedara marcada por una nota jalada.

Al comenzar las clases me desanimé un poco: sólo había 6 niños. En eso comenzaron los problemas. Dos niños, Balentino y Jimmi por razones desconocidas se gritaron y Balentino empujó a Jimmi hacia el suelo. Ver esta escena me dejó petrificada. Afortunadamente, mi amiga Valeria consoló a Jimmi y Gerald conversó con ellos. Me gusta que las cosas salgan bien pero creí que había fallado como líder al ver esta escena y sentirme impotente. Quedé devastada porque mi primera clase del 2015, se marcó por este hecho terrible y probablemente los niños se hayan decepcionado por no haber podido controlar la situación por mí misma.

Después de eso procedimos con la clase que creo que nos salió bien. Enseñarles los deportes mediante pequeñas mímicas me hacía sentir como una gran actriz y madre cariñosa. Me recordaron mi niñez cuando mi madre y yo solíamos actuar para repasar las clases. Me sentí muy conmovida.

El tiempo se redujo y tuvimos que cortar la clase. Ya en el feedback compartí mi primera experiencia como líder y después subimos al bus. Era momento de reflexión personal.

Admito que la clase estuvo bastante bien, los niños se divirtieron y aprendieron. Mi pasión por que las actividades se lleven a cabo de manera excelente es una virtud; sin embargo, ser perfeccionista también fue una desventaja porque a pesar de que nos preparamos con anticipación, la clase tuvo sucesos inesperados como la pelea entre los niños, el conflicto con otros chicos por el uso de salones o la falta de tiempo. Sin embargo, el hecho de ser la líder de mi comunidad de 4° de primaria y tener mayor responsabilidad en mis manos me ha convertido en una persona más responsable y consciente de sus actos.

EXPERIENCIAS DE CIUDAD DE DIOS

1.    ORGANIZA ACTIVIDADES: Planifiqué las actividades con anticipación y preparé los materiales adecuados para dar mayor dinamismo a las clases.
2.    SE COMPROMETE Y ESFUERZA: Me comprometí a tomar con responsabilidad mi trabajo tanto como profesora y como amiga los niños, y a esforzarme en dar lo mejor de mí durante cada clase.
3.      LIDERA CON INSPIRACIÓN: Emprendí el desafío del liderazgo que me ayudó a desarrollar mayor responsabilidad y compromiso en mis acciones.
4.     CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE: Reconozco que soy una persona muy perfeccionista y entendí que siempre habrán imprevistos que bloquearán mi camino pero que a partir de ellos los niños pueden adquirir conocimiento, valores o experiencia de nosotros; entonces, en esos momentos, las clases habrán sido perfectas.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Bitácora 1: "Basura, pero no para la playa"

Para comenzar, quiero mencionar que desde que tengo memoria le he tenido cierta aversión y disgusto a la playa. Ya sea por su olor característico, por las olas gigantescas, el fulminante sol o porque me evoca un sentimiento de tristeza y melancolía profunda.

Aunque estoy acostumbrada a negar cualquier invitación a la playa, incluso de mi familia; cuando el curso de Ciudad de Dios me lo propuso, me causó gran emoción.

En la parte de planificación, previamente en el salón de clases comenzamos con la organización previa a la faena. Creo que la elección de comunidades de trabajo por afinidad fue favorable en este caso para generar confianza entre los integrantes; sin embargo, sabía que el objetivo de “salir de la zona de confort” no se cumpliría totalmente.

Es increíble que desde el momento en que nos dirigíamos a Llanavilla, hasta el clima se volvió en nuestra contra pues una lluvia inusual de esta época del año arrasó con la esperanza de cumplir con nuestro cometido.

No estoy segura si fue una prueba pero llegué a pensar que la lluvia quería que olvidáramos nuestro verdadero propósito. La mayoría, incluyéndome a mí, nos preocupábamos más por evitar mojarnos y arruinar nuestra ropa y cabello.

No encontré lugar donde refugiarme pues el agua penetraba el toldo provisional que el colegio había instalado en el patio y se filtraba por las antiguas calaminas del techo de los salones.

En eso, vi que los niños estaban tranquilos y concluí que debían estar acostumbrados a las inclemencias climáticas, que no se veían afectados. En mi opinión, era admirable y a la vez penoso, en el buen sentido. Es más, me entristecí mucho cuando no encontré a casi ninguno de mis niños.

Al comenzar la inauguración de la biblioteca veía los rostros iluminados y empapados de los niños, profesoras y los chicos de la “F”. El entusiasmo reflejado en las sonrisas de todos los presentes me hizo desear realizar un proyecto laboral como el de la construcción de la biblioteca.

Cuando llegó el momento de actuar estaba entre nerviosa y emocionada. Creía que mi aversión me vencería y no iba a poder lograr continuar mi propósito. De todos modos, un poco disgustada pero entusiasta, comencé a trabajar con mi comunidad.

Fue muy grande mi sorpresa al encontrar todo tipo de desperdicios que uno se pueda imaginar. Eso me disgustó más y me pregunté ¿cómo seremos capaces de limpiar esta zona de la playa si somos muy pocos a comparación de la inmensa playa? Tan solo éramos 150 personas contra lluvia, viento, sol y todo tipo de basura imaginable. Lo que no me esperaba era que la voluntad y entusiasmo nos bastaron para que la zona quedara sin rastro de basura.

De regreso al bus, traté de encontrar una razón para que las personas de Llanavilla ensuciaran su propia playa. Después de tanto pensar, no pude llegar a una respuesta concreta. Sin embargo, el siguiente día de clases, fui capaz de hallarla.

Recuerdo que Piero nos había platicado el año pasado sobre la suerte que tenemos de estar aquí en el colegio y no sentados en las carpetas de Llanavilla. Se discutió el mismo tema en la tutoría. No de una manera despectiva, sino para que tomáramos en cuenta que somos afortunados de haber tenido esta vida, para valorarla; y que las personas de Llanavilla no tienen la culpa de no haber recibido una educación ecológica como la nuestra. Pero también me di cuenta que desde las clases del año pasado infundíamos en los niños esta educación de manera casi involuntaria.

Finalmente, me queda esperar a la siguiente salida para poner en práctica la educación (sobre todo ecológica) de los pequeños y que al igual que aprendieron a respetarse entre ellos, también aprendan a respetar al ambiente.

EXPERIENCIAS DE CdD:
1.    SIENTE CON LA IGLESIA Y EL MUNDO: El hecho de haber formado parte de una limpieza de playa y haber participado activamente es parte de la concientización del cuidado del medio ambiente y la ecología, promovidas mundialmente.

2.       CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE: Tuve que afrontar mi aversión y disgusto a la playa e incluso a todo tipo de desperdicio que me encontraba en el camino.
3.       TRABAJA EN COMUNIDAD: Disfruté trabajar en confianza con mis mejores amigos, que más que todo son como mi familia en el colegio, mi comunidad.


4.     BUSCA LA VERDAD Y ACTÚA CON COHERENCIA: Luego de la limpieza, no pretendía criticar a los pobladores de Llanavilla por la basura sino todo lo contrario. Busqué razones y comprender su comportamiento.