domingo, 23 de noviembre de 2014

"La solidez en nuestras diferencias"

Para comenzar, quiero decir que no me imaginaba que al final lograríamos terminar de construir la columna. Fue un reto para mí, ya que nunca antes había construido algo como eso y mucho menos con un gran grupo de personas que ayudaban a la vez en la construcción.





Puedo decir que la reflexión sobre la construcción de esta columna puede acoplarse a muchas acciones de nuestra vida diaria. Sobre todo si trabajamos en comunidad.

La planificación  no fue tan sencilla. Junto con Andrea Bustamante, buscamos la mejor forma de hacer que la estructura de la columna no fuera resistente y tuviera una buena base.

Conforme hacíamos el diseño, nos dimos cuenta de que la base eran las piezas más sólidas y macizas para soportar todo el peso de la columna. Mientras íbamos construyendo el cuerpo de la columna, noté que cada caja de tetrapack debía estar correctamente alineada o sino toda la estructura se venía abajo.

Luego de haber participado en aquel trabajo, me quedé pensando y comparé la estructura final de la columna con el trabajo que dimos durante la construcción, además de nuestra situación como salón y como comunidad.

Al igual que la columna, tuvimos una buena base. Una base sólida y muy bien cimentada. Todos teníamos un objetivo planeado y lo que hacía sólida nuestra comunidad eran las diferencias que existían entre nosotros. El trabajar con personas a las que les había hablado pocas veces era un reto durante la construcción de la columna. Aparte de que eran muchas personas para una sola columna lo que hacía más difícil la interacción entre nosotros.

Reconozco que soy muy perfeccionista y siempre tiendo a querer hacer las cosas por mi cuenta, hacerlas a mí manera. Esta vez tuve que retener ese impulso para dejar que los demás también aporten sus ideas y contribuyan con la construcción.

Respecto al cuerpo de la columna, este quedó un poco desnivelado y creo que de igual manera se encontró nuestro trabajo para construir la columna. Quedábamos en acuerdos que luego quedaban en el aire, las responsabilidades eran un problema para todos. Así es como se reflejó nuestro trabajo en la columna. Pudo haber tenido una buena base pero si todos hubiesen cumplido con sus responsabilidades por el bien de los demás, la columna hubiese seguido estable.

A pesar de todo lo que sucedió, cada uno aportaba su ladrillo. Aunque algunos no se llevaran bien con otros o hubiesen discusiones, todos teníamos un mismo objetivo que nos unía como familia que era terminar la columna. Tal vez no habremos estado construyendo la ciudad de Dios en ese momento pero sí que estábamos construyendo y haciendo sólida nuestra relación como comunidad de 4° “E”. Y agradezco que existan esas diferencias entre nosotros porque como dijo Fray Elías, esas diferencias nos hacen aprender de los demás y crecer como personas.
Lo único que debemos hacer, es aceptarlas y lograremos los retos que nos propongamos.

EXPERIENCIAS DE CUIDAD DE DIOS:

1.       CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE: Reconocí que mi impulso por ser perfeccionista y a veces mandona, pero me contuve y les di oportunidad a los demás para que también participaran.

2.       ORGANIZA ACTIVIDADES: Junto con Andrea Bustamante, planteamos el diseño y la estructura de la columna que luego utilizamos para construirla.

3.       TRABAJA EN COMUNIDAD: Este trabajo me pareció difícil debido a que éramos un salón de 24 personas para una sola columna. A pesar de eso, supimos organizarnos de manera que cada grupo realizaba bloques para la columna.


4.       SIENTE CON LA IGLESIA Y CON EL MUNDO: El hecho de recolectar los envases de tetrapack, lo convierte en un acto de reciclaje, colaborando de esta manera con el medio ambiente.

domingo, 28 de septiembre de 2014

"Mi máximo esfuerzo por Llanavilla"


Este sábado 27 de setiembre fue una fecha muy especial. Sabía que sería mi última clase en Llanavilla, así que decidí dar lo mejor de mí. Y creo que esto fue un completo reto para mí debido a que estuve un poco enferma desde la mañana y me sentía mal. Además, íbamos a tomarles una práctica a los niños, así que ya sabía lo difícil que iba a ser esta clase.

Habían pasado dos semanas desde la última vez que fui a Llanavilla y me sentía ansiosa de volver a ver a los niños.

Comenzamos presentando a los chicos de 4° “D” que nos estaban acompañando y comenzamos con la clase. Gabriela hizo la oración inicial, y encomendé todas mis fuerzas y mi sacrificio para no dejarme vencer por el malestar y continuar con las clases.

Primero hicimos un repaso de todos los temas que habíamos visto durante las últimas semanas. Para esto utilizamos diferentes estrategias como la de hacer dibujos en la pizarra para que los niños puedan entender mejor nuestra clases. También hicimos una dinámica para que recordaran los días de la semana, que era el tema que más les costaba, así podían mejorar sus notas y que la práctica que iban a tener se les haga mucho más fácil.

Durante la práctica, vi diferentes tipos de niños. Los que se sabían cada pregunta del examen, los que tenían algunas dificultades y los que sufrían por cada pregunta. Varios niños nos pedían ayuda. Una niña llamada Isabella me pidió ayuda porque no recordaba ciertas cosas de su práctica. Traté de ayudarla pero ella tan ansiosa por responder una pregunta que quería que yo le diga la respuesta. Al ver sus ojitos, vi lo desesperada que estaba por tener la respuesta a la pregunta, pero yo no podía hacer eso. Quiso copiar de su cuaderno pero no se lo permití. Le dije que si copiaba iba a echar a perder todo el esfuerzo que había hecho por contestar las otras preguntas del examen y que le iban a poner mala nota. Traté de ser lo más sincera y menos dura al decirle eso. Me miró con cara triste  y siguió con su práctica. Yo tengo una debilidad con los niños, me es difícil negarles algo. Pude haberle dicho la respuesta y ella salía bien en su examen pero no lo hice porque sabía que ella tenía que aprender por su cuenta que debía estudiar. Sé que tal vez habré quedado como la mala de la película, pero igualmente sé que hice lo correcto.

Finalmente, cuando acabó el examen, hablé con Estrella que es una de las niñas que más participa en clase. Le dije que era muy buena alumna y una buena niña. Le dije que la iba a extrañar durante todo el tiempo que ya no iba a regresar a Llanavilla. Ella se percató que estaba enferma y me dijo que me sentara en su silla. La obedecí y comenzó a darme masajes en los hombros. En ese momento sentí que se preocupaba y cuidaba de mí porque quería que me mejorara. Nunca olvidaré ese gesto que tuvo conmigo como un intento de hacerme sentir mejor.

De regreso al bus, me puse a pensar que quizá los niños que sufrían durante el examen nos recordarían como los que les pusieron mala nota. Para mí sería muy duro y difícil desaprobar a los niños pero creo que ese es uno de los retos de ser profesor.

EXPERIENCIAS DE CdD:

1.        CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE: Aunque tengo una debilidad con los niños, supe hacer lo correcto al no decirle las respuestas del examen a Isabella. Me costó negarle mi ayuda en ese caso.
2.          SE COMPROMETE Y ESFUERZA: Creo que esta clase se basó en el esfuerzo y el empeño que le puse a la clase, por ser la última, y también porque estaba enferma. Aun así, traté de dar lo mejor de mí.
3.        ORGANIZA ACTIVIDADES: Aunque no lo mencioné en el blog, la que ideó la dinámica de los días de la semana fui yo. Increíblemente se me vino esta idea a la cabeza y todos acordaron en realizarla.

4.      TRABAJA EN COMUNIDAD: Esta clase fue un gran trabajo en comunidad ya que me integraba con los chicos de 4° “D” por segunda vez y juntos dimos la clase lo mejor que pudimos.

domingo, 31 de agosto de 2014

Bitácora de CdD n° 11: “El anhelado regreso a Llanavilla”

Este sábado 16/08, estaba muy ansiosa por llegar a Llanavilla para volver a ver a los niños después de casi dos meses. Como había mencionado en mi publicación anterior, mi comunidad y yo nos organizamos para poder darles lo mejor que teníamos en nuestra clase.

Esta fecha no fuimos solos. Como había comentado antes, los chicos de 4° “D” debían unirse a nuestro proyecto. Yo aún seguía un poco temerosa de que echaran a perder nuestras clases. Había perdido la confianza en ellos como salón. De mi comunidad sólo pudieron ir dos personas aparte de mí, así que necesitábamos ayuda.

Al comenzar las clases, les explicamos a los niños que los profesores iban a ser diferentes en cada clase, a causa de que sólo íbamos a poder asistir dos veces como máximo durante todo el bimestre. Vi que se entristecieron un poco, pero continuaron con la clase. También les presentamos a los nuevos chicos que nos estaban acompañando aquella clase.


El inicio de la clase estuvo muy bien. Utilizamos la estrategia de ponerles stickers a los niños que llegaran temprano y funcionó. Como los niños y las niñas se habían sentado en mesas separadas, Daira y Diego estuvieron con los niños; y Glenn, Carlos Huaraca y yo estuvimos con las niñas. Ellas estuvieron tranquilas durante la clase. Les enseñamos los animales con ayuda de los flash cards. Creo que esa sí fue una muy buena estrategia de enseñanza, ya que les era más fácil a los chicos aprender los nombres de los animales al relacionarlos con las imágenes.

Durante el transcurso de las clases, los niños comenzaron a desordenarse. Las niñas sólo jugaban con las máscaras de animales y practicaban los nombres de los animales; en cambio, los niños comenzaron a correr por todos lados porque tenían muchas ganas de jugar. Estaban desesperados.

Tuve que ayudar a Daira a controlar a los niños y ordenarlos. Fue difícil porque algunos niños salieron del salón pero finalmente logramos calmarlos. Les dijimos que formaran una fila para poder salir a jugar. Fuimos todos juntos en fila hasta el patio posterior. Habíamos preparado un juego que sabíamos que les iba a gustar a los niños. Les pusimos los nombres de los animales que aprendieron durante la clase, pegados en el pecho, para poder jugar un juego muy parecido al de “7 pecados”. Todos estaban muy emocionados por jugar cuando nos avisaron que la clase había terminado. Todos los niños se quedaron con las ganas de jugar y Daira les explicó que habíamos perdido el tiempo en poner orden y formándolos para salir a jugar. En eso, una niña, Estrella, se me acerco y me dijo: “¿Por qué no podemos jugar? Nosotras no nos hemos portado mal.” Ella tenía razón. Me sentía mal por las chicas que se habían portado bien. Le dije que tenía razón y que ella no tenía la culpa, los chicos eran los que se habían portado mal.
Al regresar al salón, nos despedimos de los niños. Yo aún me sentía mal porque las niñas no pudieron jugar. Lo que me alegró fue que al final fue que, a pesar de estar desanimada, Estrella me dio un abrazo muy reconfortante.

EXPERIENCIAS DE CdD:

1.    LIDERA CON INSPIRACIÓN: Como todos los que enseñaron en el grupo de las niñas eran los de 4° “D”, yo tuve que liderar nuestro grupo ya que ellos eran nuevos en el proyecto.
2.     TRABAJA EN COMUNIDAD: Tuve que trabajar con los chicos de 4° “D”. Al principio pensé que no iban a saber qué hacer o que lo iba  a hacer mal, pero luego me di cuenta de que juntos trabajábamos muy bien. Trabajábamos en comunidad.
3.      SE COMPROMETE Y SE ESFUERZA: En la parte donde más me esforcé fue para tratar de ordenar a los niños. Por otro lado, me comprometí a dar lo mejor de mí en la clase y creo que lo logré.

4.     ORGANIZA ACTIVIDADES: Aparte de haber organizado las actividades que íbamos a hacer durante las clases, el mismo sábado en la mañana, antes de la catequesis, Daira y yo hicimos un horario del tiempo que nos demandaría realizar cada actividad.

domingo, 24 de agosto de 2014

“A pocos días de Llanavilla”

Las semanas anteriores al comienzo de las clases en Llanavilla, nuestra comunidad de 4° "E" recibió dos noticias impactantes respecto al proyecto de Llanavilla.

Una que me desconcertó fue que los chicos del salón de 4° “D” habían perdido su proyecto y que para poder seguir con el curso, se iban a unir al nuestro. Esto me pareció injusto, pues nosotros estábamos en la mitad del proceso con el proyecto de Llanavilla y ellos recién estaban llegando. Ellos no iban a tener que luchar demasiado  por enseñar a los niños debido a que nosotros los habíamos educado, así que creo que iban a tener una clase muy fácil para ellos. Además, también me preocupaba que al haber perdido su proyecto, también pudieran echar a perder el nuestro y eso era algo que ninguno chico de la comunidad de 4° “E” quisiera para los niños de Llanavilla.

Muy aparte de este tema, la otra noticia que me dolió bastante fue que padres de familia habían afirmado que sus hijos no tenían tiempo libre a causa del proyecto y los directivos redujeron  nuestras clases sabatinas en Llanavilla a sólo dos clases como máximo durante todo el bimestre. Realmente me costó asimilar aquella noticia, ya que me había encariñado mucho con los niños y me costaba entender que ya no los vería más que dos veces en el bimestre. Fue un golpe muy duro.

Algunas semanas después, el viernes 15/08, todos estábamos ansiosos,  ya que al día siguiente iríamos a Llanavilla luego de 2 meses aproximadamente.

Nos reunimos en la biblioteca a la salida para poder coordinar que tema íbamos a enseñarle a los niños. Al inicio, les dije que no habíamos tratado ningún tema trascendente a parte de la Creación con los días de la semana y que era hora de que hagamos un tema así. Ellos también me dieron la razón pero no se nos ocurría nada y dijeron que como era nuestra primera clase después de mucho tiempo, debíamos presentarles a los nuevos profesores que se iban a integrar a nuestro grupo y que también teníamos que hablarles sobre nuestra asistencia durante sólo dos clases al bimestre. 

Como no íbamos a tener mucho tiempo, finalmente, quedamos con el tema de los animales. Además, también pensamos de qué manera podíamos hacer que los niños nos presten atención y no se distraigan durante la clase o que por lo menos jueguen con elementos relacionados al tema que estábamos tratando. Ya habíamos utilizado tarjetas amarillas para los niños que participaban más en clase y para que los otros se animasen a participar pero no funcionó. Entonces, decidimos usar stickers para los que llegaran temprano y comenzar bien el día; y así quedó resuelto ese problema. 

Para el tema de la clase, necesitábamos buenas estrategias para que los niños pudieran observar a los animales e imaginar que eran uno de ellos, así que decidimos utilizar “flash cards”, que son tarjetas con imágenes grandes, para que los niños tengan una clase más dinámica. También conseguimos máscaras de animales para que pudieran disfrutar más de los juegos que íbamos a realizar. Al finalizar la reunión, me sentía muy entusiasmada y ansiosa por regresar con los niños. De verdad los extrañaba.

EXPERIENCIAS DE CdD:   

ORGANIZA ACTIVIDADES: Entre todos, planificamos la 1° clase del tercer bimestre y el tema que íbamos a tratar, nos guiamos del sílabo e incluimos un horario para saber cuánto tiempo nos iba a demandar realizar cada actividad.

·   TRABAJA EN COMUNIDAD: Todos dimos una lluvia de ideas sobre temas como las vocales, los animales, el abecedario, las frutas, etc., y finalmente todos nos decidimos por los animales como tema de la clase.

·    SIENTE CON LA IGLESIA Y EL MUNDO: A pesar de que no tratamos algún tema trascendente, creo que fue algo bueno de mi parte hacerles recordar a los chicos para tratar un tema que realmente trascienda en los niños de Llanavilla.

SE COMPROMETE Y SE ESFUERZA: Me hice un compromiso personal de dar lo mejor de mí el sábado que venía y poder disfrutar de una gran clase con mi comunidad y sobre todo con los niños de Llanavilla.

viernes, 4 de julio de 2014

“Un pequeño rayo de sol que iluminó un día gris”

El sábado 21/06 fue muy distinto a como yo me lo imaginaba. Desde la organización de la clase, pensé que íbamos a tratar un tema nuevo para la clase ya que ahora disponíamos del proyector multimedia, el audio, etc, porque los niños iban a venir a nuestro colegio, a nuestro salón para aprender. Quedamos en hacerles a los niños un repaso didáctico, entregarles cuadernos nuevos y fichas de repaso para que la clase se les haga mucho más divertida y después hacer una ensalada de frutas todos juntos.

Estuvimos preparando la clase media hora antes de que comenzara, además de arreglar el salón de clases para los niños. Yo estaba preocupada porque el salón estaba desordenado, pero lo solucioné antes de que llegaran los pequeños.
Mientras más se acercaba la hora de que los niños llegaran al colegio, más nerviosa me ponía. Tenía miedo de que algo pudiera fallar.

Cuando vi que llegaba el bus, me alegré tanto que fui corriendo con mis amigos a recibir a los niños. Al llegar al estacionamiento, los niños se veían muy emocionados por el colegio. Yo también estaba muy emocionada. Los niños bajaron rápidamente y nos abrazaron. Me encantó ese momento en que dos niñas me dieron un abrazo y me dijeron que me extrañaron. Yo también les respondí lo mismo. Luego me hicieron preguntas sobre todo el colegio mientras caminábamos al salón. Dijeron que era un colegio mucho más grande que el suyo. En ese momento me puse a pensar si es que realmente habíamos hecho bien en traer a los niños al colegio.

Me desconcentré de mi pensamiento cuando llegamos a las aulas. Como era grande el salón, los niños no hicieron mucho desorden por lo asombrados que estaban. A mí me encargaron en ese momento para llevar a las niñas al baño. Íbamos de dos en dos y me sentía como su hermana mayor. Al llegar al baño las niñas que quedaban hipnotizadas por cada objeto que se encontraba allí, desde las luces hasta los caños. Todo era un mundo nuevo para ellas porque no tenían nada de eso en su colegio. Mientras ellas estaban en el baño me puse a pensar: ¿realmente hicimos lo correcto al traer a los niños aquí y mostrarles una realidad muy diferente a la suya?

Todo el tiempo que estuve llevando y trayendo a las niñas del baño, tuve como un remordimiento que me hacía sentir como una mala persona por mostrarle a aquellas niñas cosas que ellas no tenían. A pesar de que ellas no se sintieron mal sino curiosas, el sentimiento de culpa seguía allí. Ahora no me parecía ético que hayan traído a los niños al colegio porque eso generó un choque entre su realidad y la nuestra.

La clase estuvo bastante bien hasta que llegó el momento de hacer la ensalada de frutas. Los chicos tenían que lavarse las manos para preparar la ensalada pero no querían y estuvieron haciendo desorden durante un buen rato. Los demás de mi comunidad se molestaron con los niños e incluso les gritaron. Yo también me molesté pero sólo les llamé la atención. No me salía voz para gritarles. Menos mal que se calmaron porque de verdad no me gustó que les gritaran de esa forma.

Al terminar la actividad de la ensalada, los niños volvieron a hacer desorden. Corrían de un lado para otro y no se detenían. Todo se volvió un desastre. Demoramos más que la vez anterior para reunirlos. Nos costó demasiado e incluso tuvimos que llamar a dos chicos de otro salón para que nos ayudaran. Cuando por fin logramos reunir a todos los niños, los llevamos en fila y agarrados de la mano hacia el jardín de juegos.

En mi interior dije: “Por fin van a poder jugar todo lo que deseen hasta el final de la clase”. Grande fue nuestra sorpresa cuando nos dimos cuenta de que la hora se había pasado muy rápido y que nos habíamos demorado tanto en decirles a los niños que guarden silencio, que se agrupen y se pongan en orden que perdimos la noción del tiempo. Veía en el rostro de los niños la emoción de poder jugar en el patio de juegos pero no sabía cómo decirles que por haberlos estado ordenando perdimos el tiempo que pudimos haber usado para jugar. No podía romperles la ilusión de jugar en un patio de juegos muy diferente al suyo. Se veían muy emocionados.

Finalmente tuve que decirles de todas maneras que ya no alcanzaba el tiempo para que jueguen y que si la próxima vez querían jugar, tenían que estar ordenados y obedecer para que les quede más tiempo para jugar. Una vez que se fueron, me imaginé en qué podían estar pensando los niños mientras veían nuestro colegio y lo comparaban con el suyo. Me sentí culpable de nuevo y creo que la clase no estuvo tan bien como esperaba. Terminé el día muy cansada pero lo que me alegró fue el recordar el momento en que las dos niñas me abrazaron. Ahí sentí que todo mi esfuerzo había valido la pena.

EXPERIENCIAS DE CIUDAD DE DIOS:

1.   TRABAJA EN COMUNIDAD: Trabajé junto a mi comunidad para elaborar la clase de aquel día y ayudar a cada niño a comprender la clase.
2. LIDERA CON INSPIRACIÓN: Fue un verdadero desafío el juntar a todos los niños que se habían dispersado por todo el patio, así que los traté de convencer para que se ordenaran y funcionó.
3.  BUSCA LA VERDAD Y ACTÚA CON COHERENCIA: Los niños estaban asombrados por el tamaño y la modernidad de nuestro colegio y creo que eso fue un choque entre ambas realidades. Es por eso que en ningún momento les hubiera echado en cara a los niños cosas como que mi colegio es mejor, sino al contrario, cuidé cada una de mis palabras y actué acorde a la situación.
4. ORGANIZA ACTIVIDADES: Junto a mi comunidad, organicé la clase y la preparación de la ensalada. Todo con muchas ansias de que los niños disfruten nuestra clase.

domingo, 22 de junio de 2014

"Tanto esfuerzo valió la pena"

Este sábado en la tarde fue muy agotador. Unos días antes de las clases en Llanavilla, mientras nos organizábamos, me enteré que casi todos los de mi grupo no iban a venir a dictar las clases de inglés conmigo. Así, nos dejaron a cargo a Diego y a mí de los 20 niños de la clase. Aunque al inicio todo parecía tranquilo, cada vez se iba tornando más complicado.

Al principio de la clase, los chicos estaban calmados y empezamos haciendo un repaso general de lo que habían estado aprendiendo durante todo el taller. Conforme avanzaba la clase se nos presentaron diferentes problemas que tuvimos que solucionar por nuestra propia cuenta utilizando nuestras habilidades.

Uno de los problemas fue que los niños se distraían a cada rato y no querían participar así que utilizamos unas tarjetas amarillas y se las dimos a los niños que se portaban bien y a los que participaban. No sé cómo no se nos ocurrió esta estrategia antes porque los todos los niños estuvieron atentos y participando.

Como a la mitad de la clase, todos los niños estaban aburridos, con bastante calor y comenzaron a salir del salón. No supimos que hacer en el momento hasta que intervinimos con liderazgo a los niños y organizamos una pequeña actividad. Luego volvieron a aburrirse y los llevamos al patio de juegos de atrás del colegio. Se veían tan felices y no imaginaba cómo es que se podían divertir tanto con aquellos juegos oxidados. Ahora entiendo que ellos valoran lo que tengan, aunque que no sea lo mejor que tengan. Valoran lo que tienen sólo por el hecho de tenerlo. Cuando era pequeña nunca me puse a pensar en lo afortunada que era de tener lo que tenía hasta que crecí y me di cuenta de la realidad. Y hay veces que cuando recibo algo me pongo a pensar en los niños de la calle que no tienen muchas posesiones y me siento como si lo que yo recibiera se lo estuviera quitando a ese niño. Es por eso que cuando era una niña donaba mis juguetes a los niños que no tenían ninguno y eso me hacía sentir feliz porque sabía que aquel niño que recibiría el juguete lo apreciaría mucho.

Por otro lado,  estuve observando a las niñas y me di cuenta de que Kimberly y Marbella, que son mejores amigas, molestan a otra niña llamada Priscila. Los abusos casi siempre van de parte de ambas amigas, ignorando a Priscila o pegándole. Kimberly llegó hasta el extremo de echarle goma al cabello de Priscila. Me molesté demasiado. Fui a lavarle el cabello a Priscila y cuando regresamos me puse a hablar con Kimberly sobre eso pero ella siempre cambiaba el tema o se distraía y al final no me prestó atención.

Cuando fuimos al patio de juegos, Kimberly volvió a fastidiar a Priscila así que hablé con ambas para solucionar el problema.
Le dije a Kimberly que no era necesario pegarle o hacerle daño a Priscila si es que ella la molestaba. A Priscila le dije que si Kimberly le hacía daño no le hiciera caso y me avisara a mí para evitar que se peleen entre ellas.

Al parecer esa conversación funcionó porque no las vi pelearse después. Cuando hablé con ellas me sentí como si fuera su mamá y es que lo mismo hacía la mía para evitar que mi hermano y yo nos peleáramos cuando éramos niños. Eso me ayudó bastante para resolver el problema entre Kimberly y Priscila y que dejaran de pelearse.

Finalmente en el bus, estuve pensando un poco sobre lo que pasó y me pareció que no fue una clase tan mala después de todo. Los niños se divirtieron, nosotros también nos divertimos con ellos y los veía muy emocionados por querer venir a nuestro colegio la siguiente clase.

Realmente me parece que fue una clase que nos ayudó a mejorar nuestras habilidades como persona y como comunidad.

EXPERIENCIAS DE CdD:

1.  CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE: Como suelo tener un poco de miedo a hablar en público, este era mi momento de superarlo ya que no había nadie más quien enseñe a los niños a parte de Diego y yo. Asi que rotábamos cada cierto tiempo para dictar la clase.
2.  BUSCA LA VERDAD Y ACTÚA CON COHERENCIA: Resolví el problema entre Kimberly y Priscila, hablándoles y haciéndoles entender que no deben pelearse entre ellas.
3.   LIDERA CON INSPIRACIÓN: En momentos de la clase tuve que enseñarles a los niños ya que sólo éramos dos profesores y tuve que liderar la clase en algunos momentos. Fue un reto para mí porque nunca antes había hablado tanto en una clase.
4.  ORGANIZA ACTIVIDADES: Organicé junto a Diego un juego, así mientras los niños jugaban, repasaban los colores.



5.   TRABAJA EN COMUNIDAD: Aunque no trabajé con mi grupo completo, sí colaboramos el uno con el otro para poder dictar las clases y mantener el orden.

lunes, 16 de junio de 2014

“Ante un problema, plantear nuevas estrategias”

Luego del incidente del sábado pasado, estuve toda la semana pensando en los chicos de Llanavilla. Cada vez que me ponía a pensar, temía que la reacción de los niños fuera diferente a la de las otras clases. Aún me sentía culpable por aquel hecho y pensaba que los niños nos iban a odiar o que nos iban a dejar de querer por el resto del año por haberles hecho tal desplante; además de que iba a ser muy difícil recuperar su confianza ya que supuse que la habían perdido debido al incidente del bus.

En día de clases, me enteré que todo lo que me había imaginado era erróneo. Los niños no se molestaron por haberlos dejado “plantados” aquel día en Llanavilla sino todo lo contrario. Se preocuparon mucho por nosotros y en ningún momento perdieron la confianza en nosotros. Fue ahí cuando descubrí que mi pensamiento respecto a la reacción de los niños era muy pesimista y que no siempre debo creer que todo lo que pienso es lo que realmente sucede. Además también me di cuenta de que los niños por más problemas que hayan tenido, no poseen rencor en su corazón y que siempre nos van a tener confianza ya que hemos sido su apoyo incondicional desde que comenzó el proyecto.
Por otra parte, las clases de inglés del sábado no estuvieron muy planeadas. Desde la semana pasada habíamos tenido previsto tomarles una práctica a los niños y como no se dio la anterior clase por el problema del bus no tuvimos ningún inconveniente en organizar la clase porque ya estaba hecha de la semana anterior.

En ese aspecto, el día estuvo muy tranquilo pero el problema comenzó cuando llegó la hora de la práctica.

Habíamos separado a los niños por carpetas para evitar que se distraigan entre ellos mismos pero al parecer no dio resultado. Hicimos un repaso general antes de tomar la práctica, cada profesor iba a un sector del salón a ayudar a los niños a repasar y les repetimos lo visto en las clases anteriores hasta el cansancio pero aun así no nos hicieron caso. A pesar de que les dijimos que la nota iba en la libreta. Yo me sentía como si los estuviese amenazando con que si no sacaban buena nota en ese examen, iban a jalar. Pero es la  verdad, por más que me cueste decírselos y sé que hubiera sido peor si no les decía aquello.

Al momento de dar la práctica los niños se veían desesperados porque no sabían que responder. Vi a un niño que estaba con su cuaderno pero cerrado, me acerqué a su sitio y cuando lo mire vi como sus ojitos miraban de manera desesperada por obtener una respuesta. Me sentía como una persona mala y es que a veces vuelvo a ser muy blanda de carácter con los niños. No puedo cambiar mi “chip” de carácter suave a carácter fuerte con los niños. No puedo. No es mi manera de ser, así que sólo atiné a decirle que guardara su cuaderno para que no piensen que estaba copiando en la práctica.

Estuve durante casi toda la clase ayudando a los niños a entender las preguntas de la práctica y me di cuenta que casi ninguno se sabía las respuestas. Eso me dio mucha pena porque ya sabía la nota que les esperaba y el castigo que les esperaba en sus casas probablemente a algunos. Es por eso que me sentí muy mal al final de la clase. Cuando revisé las prácticas, me sentí peor que antes. Casi la mitad del salón había desaprobado la práctica y la otra mitad había aprobado con las justas. Sentí que nuestro trabajo como profesores no había sido suficiente para mejorar el aprendizaje de los niños pero también recuerdo que no muchos de ellos ponían de su parte al momento de aprender. Lo que me alegró luego de eso fue que Patrick y Aymeli fueron los que sacaron la mayor nota en la práctica y me sentí aliviada por ellos porque sabía que nada malo les podía pasar en sus casas; caso contrario al resto de sus compañeros.

Entre nuestra comunidad durante el feedback, decidimos emplear nuevas estrategias para motivar e incentivar a que los chicos tengan un aprendizaje activo durante todas las clases y que presten la debida atención para que no se repita de nuevo la situación de las prácticas. Es por eso que en mi grupo optamos por utilizar tarjetas de la felicidad que se las entregamos sólo a los niños que participen y se porten bien en clase para que de esa manera los demás niños se sientan motivados a participar en clase y así aprender.

EXPERIENCIAS DE CdD:
1.                  CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE: Reconocí de nuevo mi problema de carácter suave con los niños y lo superé tras la experiencia de la práctica que tuvieron los niños.

2.                  SE COMPROMETE Y ESFUERZA: Me comprometí a no recaer en mi problema de carácter con los niños y ser un poco más autoritaria con los niños.

3.                  ORGANIZA ACTIVIDADES: Junto con mi comunidad quedamos en hacer y organizar un proyecto para recaudar fondos para comprarles cosas nuevas a los niños.
 
4.                  TRABAJA EN COMUNIDAD: Me uní a mi comunidad para plantear estas nuevas estrategias de aprendizaje.

sábado, 7 de junio de 2014

Bitácora de CdD N° 6: “Con experiencias buenas o malas, aprendemos”

Este sábado fue para mí, y creo que también hablo por todos los que estuvieron presentes cuando digo que fue la peor experiencia que hemos tenido desde que comenzaron las clases en Llanavilla. Desde la semana pasada estuve esperando con ansias a que llegue el sábado para poder enmendar mi error de no haber participado en la organización de las clases del sábado pasado. Era un sábado tranquilo, normal y luego de almorzar fuimos a esperar al bus para poder ir a las clases en Llanavilla.

Estaba un poco relajada porque solo íbamos a tomar una práctica a los niños, y con mis amigos estábamos  esperando la llegada del bus. Cuando dieron las dos de la tarde me comencé a preocupar porque el bus nunca se había demorado en llegar. Luego de un rato fui a preguntar qué era lo que pasaba y en eso vi a la miss Rosemary muy preocupada. En ese momento intuí que algo andaba mal y era verdad. No había señales del bus y en mi grupo comenzamos a especular de lo que pudo haber pasado. Empezamos a buscar responsables del problema pero me di cuenta que de esa manera no íbamos a arreglar nada.

En ese lapso durante la espera del bus, pude identificar que se formaban ciertas facciones como la de los preocupados, los relajados, los inquietos, los pasivos, los chistosos y los desesperados.  Cuando dieron las 2:30 de la tarde, estaba desesperada hasta más no poder. A cada rato me preguntaba: ¿por qué el bus se demora tanto?, ¿por qué Piero no da señales de vida?, ¿qué va a ser de los niños?, no quiero defraudarlos, ¿qué vamos a hacer? Me dije a mí misma que Piero es incapaz de dejarnos a la deriva con este problema y que si no daba ninguna señal era porque algo le había pasado o que estaba realmente ocupado; así que traté de buscarle un sentido a lo que pasaba y me puse a pensar que esto tal vez sucedió para que nos podamos fortalecer como comunidad, buscando soluciones. Porque una familia no es familia verdadera si no tiene problemas y creo que este hecho nos unió más como una comunidad que trabaja unida para solucionar un problema.

Cuando nos avisaron que iba a llegar el bus, me sentí aliviada porque ya íbamos a ir con los niños. Nuestro salón accedió a darles nuestra hora de clase a los chicos de 4° F que tenían una obra de teatro para los niños. No me pareció justo porque yo quería darles clases a los niños pero no era lo que yo quería, sino lo que los niños hubiesen querido y creo que se hubiesen divertido bastante con la obra de teatro; así que acepté.

Cuando llegó el bus casi las 3:30, subí lo más rápido que pude para no perder tiempo y llegar lo más rápido posible a Llanavilla.
Al llegar al colegio, todo era silencio. No había ni una sola alma. Me paré frente al portón de entrada junto con los demás. Ya nos sentíamos avergonzados por la tardanza y lo que me hizo sentir peor fue aquel letrero pegado en la puerta: “Mañana sábado tenemos talleres. Asistir puntual de 2:00 a 4:00”

Ese letrero fue el que me dio justo en el corazón. Me sentí molesta conmigo misma y fue mucho peor ya que al entrar al colegio, todo el lugar estaba absolutamente vacío. 
Vi cómo los chicos de 4° F que estaban tan entusiasmados por realizar la obra de teatro y como se les borró la sonrisa de sus caras al ver que no había nadie. Me sentí culpable y me puse a pensar en la cara de decepción que debieron haber tenido los niños al ver que no llegábamos.

El viaje de regreso se hacía eterno. En el bus me puse a pensar y no dejaba de recordar las palabras del letrero colgado en la puerta del colegio: “asistir PUNTUAL”. Nuestro esfuerzo de enseñarles cosas buenas a los niños se vino abajo con estas palabras. Les dimos un mal ejemplo. Además sabía que iba a ser muy difícil que los niños volvieran a confiar en nosotros luego de aquel suceso. Me sentía afligida, molesta, triste, avergonzada, culpable y la peor persona del mundo al arruinarles el día a los niños de esta manera. No tenía razón para sentirme culpable ya que Piero había coordinado la reservación de los buses con anticipación (hasta nos mandó una copia del mail que le envió a la empresa de los buses) y al parecer fue un error de la empresa, pero yo no dejaba de sentirme así.

Cuando llegué a mi casa, reflexioné todo lo que había pasado aquel día. Concluí que buscar culpables no es de gran ayuda en casos como este. Aprendí que debo dejar de lado todos los prejuicios y plantear una solución porque esto me ayudará a crecer también como persona. Además, si bien no habíamos podido dar nuestras clases, crecimos como comunidad y fuimos capaces de mantenernos unidos y encontrar soluciones ante este problema. Y sé que las cosas no suceden porque sí o por simple casualidad, pasan por una razón; y la razón es que aprendamos a mejorar como personas y como comunidad y que también permanezcamos juntos no sólo durante las buenas experiencias sino también en las malas.

EXPERIENCIAS DE CIUDAD DE DIOS
1.    CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE: Reconocí mi defecto de buscar culpables cada vez que se presenta un problema y lo superé junto a mi comunidad.
2.    LIDERA CON INSPIRACIÓN: Emprendí un nuevo desafío que es dejar de lado todo prejuicio y puse en práctica una nueva habilidad de buscar soluciones inmediatas a un problema repentino.
3.    ORGANIZA ACTIVIDADES: Aunque no se llevaron a cabo las clases, tuvimos que coordinar 4° F para cederles nuestras horas de clase y ayudarlos a organizar los implementos o el escenario de su obra de teatro.
4.    TRABAJA EN COMUNIDAD: Todo mi salón y 4° F trabajamos muy unidos para hallar una solución al problema de los buses.

jueves, 29 de mayo de 2014

“A superarse”

Las clases de este sábado me llegaron un poco de improvisto. Lo que sucede es que estuve muy ocupada durante esta semana por mis clases en el instituto de inglés y el examen y por esa razón me he estado descuidando un poco en todo lo demás. Sé que está bien que me preocupe por mis clases de inglés fuera del colegio pero por otra parte también sé que eso no me excusa de no haber participado en la organización de las clases como realmente mi comunidad y yo hubiéramos querido. Eso fue un poco de la reflexión que tuve cuando estaba en el bus de regreso al colegio. Y una pregunta que estuvo resonando en mi cabeza durante todo el resto de aquel día fue: ¿realmente eso es todo el esfuerzo que puedo ofrecerles a los niños? Y es que a pesar de haber dado lo mejor que pude en la clase al enseñarle a los niños, siento que el no haber estado tan presente al momento de preparar la clase me hace sentir como si estuviera ausente en mi comunidad y sé que debo involucrarme más en la organización previa de la clase. Es una falla mía y tengo que mejorar en ese aspecto.

A pesar de todo lo escrito anteriormente, creo que esta clase fue muy buena, no sólo por el esfuerzo que hicieron mis compañeros de comunidad por dar lo mejor sino también por el tema que tratamos durante la clase: Los días de la semana. Verdaderamente me pareció una estrategia muy ingeniosa el relacionar los días de la semana con los días de la creación descrita en el Génesis de la Biblia, ya que trabajamos la interdisciplinariedad al relacionar el curso de inglés con el de cristianismo y además porque también pudimos hacer que el tema trascendiera en los niños como una forma de evangelización y de que conozcan un poco más sobre la Biblia y la Creación.

Me pareció increíble y genial a la vez que Patrick, uno de los niños inquietos, se supiera de memoria los días y cada una de las cosas que hizo Dios durante la Creación. No llegué a conversar con él por la falta de tiempo pero estoy segura de que fue porque de repente sus abuelos o sus padres o algún otro miembro de su familia son muy católicos y le han ido enseñando sobre la religión desde muy pequeño. Lo sospecho porque a mí también me pasó lo mismo. Tanto así que me sabía rezar el rosario desde que tenía 8 años. Pero mi historia no viene tanto al caso.

Lo que sí me interesa y cabe resaltar es que me parece excelente el hecho de formar a un niño en el ámbito de la religión y el cristianismo desde pequeños. De esta forma, creo que se sienten un poco más relacionados con Dios ya que su relación se ha ido formando desde la niñez. Además, trabajando el tema de la evangelización mediante las clases hace que ellos refuercen su relación con Dios, el cristianismo y la religión; así también podemos mantener vivo en ellos el vínculo con Dios.
Sinceramente creo que deberíamos trabajar más con la interdisciplinariedad y la trascendencia para que de esta manera los niños puedan llevarse algo más a su casa que sólo una clase de inglés.

Finalmente, en el bus de regreso seguí sintiéndome culpable por no haberme involucrado en la organización de la clase y me sentí como si hubiera sido una alumna más, tratando de entender qué era lo que íbamos a hacer en la clase. Aunque aparte de eso, también pensé que si bien no estuve en la organización, me ayudó mucho el saber acerca del tema de la Creación, por lo que me fue fácil seguirles la corriente a mis amigos de la comunidad y poder enseñarles personalmente a los niños de la mesa donde estaba trabajando.



En conclusión de todo lo vivido aquel día lo único que puedo decir es que tengo que mejorar el defecto que tengo de preocuparme sólo por lo urgente y no por lo importante, además de centrarme en la planificación de las clases y dejar todo de lado cuando se trata de la organización de las clases. Por otro lado, también debemos trabajar más la trascendencia en nuestras clases para llegar a los niños de una forma más personal y no sólo como simples profesores de inglés.

EXPERIENCIAS DE CIUDAD DE DIOS:

1.    CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE: Acepté que falle al no involucrarme mucho en la planificación de la clase y arreglaré ese defecto.

2.    SE COMPROMETE Y SE ESFUERZA: Me comprometí a participar activamente de la organización de las clases y me esfuerzo para que las clases sean mejores cada vez.

3.    TRABAJA EN COMUNIDAD: Si bien no participe en la planificación de la clase, traté de dar lo mejor durante la clase junto con mi comunidad.

lunes, 28 de abril de 2014

Bitácora N° 3: “De regreso a Llanavilla”

Este sábado fue un día genial porque luego de casi dos semanas regresaba de nuevo con los niños de Llanavilla. Estaba muy entusiasmada. Perdí todo mi nerviosismo desde el momento en que me subí al bus. Cuando llegué al colegio, ya no me sentía como una persona extraña o desconocida. Me sentía parte de ese lugar. Me había familiarizado y encariñado con el colegio, sobre todo con los niños.
En el inicio de las clases vi que había muy pocos niños y me llegó un terrible temor al pensar que algunos de ellos se habían retirado del curso porque en parte sentí que era mi culpa porque tal vez sus mamás pensaron que no les estábamos enseñando bien. Sentí que les había fallado. Felizmente llegaron luego de un rato y me entró un gran alivio aunque me di cuenta de que debíamos hacer un mejor esfuerzo y dar todo de nosotros para que la clase se llevara a cabo de una manera espectacular y trascendente para que ninguno de los niños o sus madres se arrepientan de estar en el curso de inglés. Creo que debemos mejorar en ese aspecto.
Después de que los niños entraron, la directora ingresó detrás de ellos y se veía molesta. Les llamó atención a los niños diciéndoles que varios de ellos no se habían estado portando bien en las últimas clases y que nosotros los profesores si veíamos que algún niño se portaba extremadamente mal, la llamáramos que ella se iba a hacer cargo. Mientras que la directora hablaba, algo en mi interior me decía que todo era mi culpa y que no hacía un buen trabajo al mantener el orden en el salón. Me sentí muy culpable; como si a los niños les hubiesen gritado por mi culpa. Sé que no fue mi culpa del todo, aunque a veces tiendo a ser muy blanda con los niños, pero siempre tengo ese sentimiento cada vez que le llaman la atención a alguna persona; en especial si me he encariñado con esta.
Luego de que pasó todo esto comenzamos las clases con una obra, un sketch, que a los niños les encantó porque era muy divertida. Amé ese momento en que vi a todos los niños con una sonrisa en la boca y se veían tan alegres y felices, como si se hubiesen olvidado de que existen los problemas y no tuviesen mayores preocupaciones. Ese momento me recordó mi infancia.
Yo no suelo expresar mucho mis emociones, me parece algo un poco absurdo y exagerado el tener que hacer gestos o cosas por el estilo para que la gente sepa cómo me siento. Para eso existe el diálogo. Muchas de las cosas que me han sucedido desde que era pequeña me han marcado y han cambiado mi forma de ser. Lo que nunca olvidaré es mi niñez. De niña era muy habladora, siempre tenía una sonrisa en mi rostro, me encantaba conocer gente nueva y no le tenía temor a actuar en público. Es por eso que al ver a los niños pude verme reflejada en cada uno de ellos, como si fueran un espejo a través del cual me podía ver a mí misma de pequeña y de aquellos tiempos en los que los problemas en mi vida no existían y realmente no tenía mayor preocupación que sólo ser una niña. Es por eso que al verlos me sentí identificada con cada uno de ellos. Sé cómo se siente tener que preocuparse por el colegio y aparte tener más preocupaciones en casa. A todos les ha pasado. El tener que pensar en los estudios y simultáneamente pensar en cómo hacer para resolver tus problemas o qué va a ser de tu vida si el problema no se termina. Es algo que estresa a uno y lo martiriza por largo tiempo.
Continuando con la clase, entramos al salón y les dimos unas imágenes para que las pintaran. Me junté a una mesa con 4 niños para ver cómo iban en la actividad. Algunos de ellos no recordaban mucho lo de la clase anterior y es por eso que a algunos les costó aprender. Entonces asumí mi papel de profesora y comencé a repasarles los colores. En ese momento me sentí como si fuera más que una profesora, una madre porque me encariñe demasiado con esos niños. Siempre me sucede que les tomo cariño rápidamente a los niños pequeños de tan solo verlos.
De todos los niños de aquella mesa, el que más me llamó la atención fue un niño llamado Piero quien al inicio de la clase se veía muy contento y entusiasmado pero mientras pasaba el tiempo se iba poniendo más serio. Traté de hablar con él pero no me quería responder. Además estaba a punto de terminar la clase así que no tuve mucho tiempo para conversar. Me puse a pensar que de repente era algún problema en su casa. Me dije a mí misma: “¿Será que lo maltratan o le gritarán en su casa?, porque es muy inquieto y de repente la mamá no le tiene paciencia”. Realmente no se me ocurre cómo una persona le puede gritar, maltratar o pegarle a un niño. Para mí es algo muy inhumano porque yo veo a un niño inocente, que no tiene culpa y de tan solo imagianr que alguien le va a pegar a una criatura tan pequeña e indefensa me dan ganas hasta de llorar y pienso: “¿Cómo es eso posible? ¿cómo puede haber gente tan cruel a la que no les queda ningún cargo en su conciencia por el hecho de haber maltratado a un niño?”
Es por eso que me gustaría llegar al fondo del caso de Piero y de repente de algunos otros niños a los que se les vea tristes o aburridos en la clase para ayudarlos en sus problemas. A mí me han pasado cosas así que han marcado mi vida y no quisiera que lo mismo les pase a ellos y es por eso que si hay alguien que los puede escuchar y entender, soy yo.
EXPERIENCIAS DE CIUDAD DE DIOS
1.       CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE: Me di cuenta de que a veces tiendo a ser muy blanda con los niños. No sólo con ellos sino también con otras personas y tener demasiada compasión y sé que es un punto débil por lo que he dejado de consentirles demasiado a los niños aunque me duela hacerlo.
2.       TRABAJA EN COMUNIDAD: Cada vez me estoy más conectada a mi grupo y siento que ya no somos sólo un grupo como al inicio sino como un equipo, una comunidad que está en busca de no sólo enseñarles inglés a los niños, sino de trascender en su vida con las enseñanzas en la clase.
3.       BUSCA LA VERDAD Y ACTÚA CON COHENRENCIA: Al hablar con Piero quise saber más de él, aunque no me quiso contar mucho y respeté su decisión de no querer hablar de su vida privada en ese momento; a pesar de que yo quería saber lo que le pasaba.
4.       SIENTE CON LA IGLESIA Y EL MUNDO: Tomé conciencia del problema de la violencia infantil que es un tema que afecta mucho a la sociedad, sobre todo a los niños quienes quedan marcados de por vida debido a las decisiones erróneas de sus padres, afectando a la nueva generación es por eso que a pesar de ser un grupo pequeño he decidido cambiar el destino de los niños que sufren de este problema que es el maltrato.
5.      SE COMPROMETE Y ESFUERZA: Me comprometí a comenzar a hablar con los niños para analizar sus problemas y comprenderlos; a pesar de que me cuesta un poco comenzar a hablar con personas nuevas pero doy mi mayor esfuerzo para lograrlo.

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