Luego del incidente del sábado pasado, estuve toda la semana
pensando en los chicos de Llanavilla. Cada vez que me ponía a pensar, temía que
la reacción de los niños fuera diferente a la de las otras clases. Aún me
sentía culpable por aquel hecho y pensaba que los niños nos iban a odiar o que
nos iban a dejar de querer por el resto del año por haberles hecho tal
desplante; además de que iba a ser muy difícil recuperar su confianza ya que
supuse que la habían perdido debido al incidente del bus.
En día de clases, me enteré que todo lo que me había
imaginado era erróneo. Los niños no se molestaron por haberlos dejado “plantados”
aquel día en Llanavilla sino todo lo contrario. Se preocuparon mucho por
nosotros y en ningún momento perdieron la confianza en nosotros. Fue ahí cuando
descubrí que mi pensamiento respecto a la reacción de los niños era muy
pesimista y que no siempre debo creer que todo lo que pienso es lo que
realmente sucede. Además también me di cuenta de que los niños por más
problemas que hayan tenido, no poseen rencor en su corazón y que siempre nos van
a tener confianza ya que hemos sido su apoyo incondicional desde que comenzó el
proyecto.
Por otra parte, las clases de inglés del sábado no
estuvieron muy planeadas. Desde la semana pasada habíamos tenido previsto
tomarles una práctica a los niños y como no se dio la anterior clase por el problema
del bus no tuvimos ningún inconveniente en organizar la clase porque ya estaba
hecha de la semana anterior.
En ese aspecto, el día estuvo muy tranquilo pero el problema
comenzó cuando llegó la hora de la práctica.
Habíamos separado a los niños por carpetas para evitar que
se distraigan entre ellos mismos pero al parecer no dio resultado. Hicimos un
repaso general antes de tomar la práctica, cada profesor iba a un sector del
salón a ayudar a los niños a repasar y les repetimos lo visto en las clases
anteriores hasta el cansancio pero aun así no nos hicieron caso. A pesar de que
les dijimos que la nota iba en la libreta. Yo me sentía como si los estuviese
amenazando con que si no sacaban buena nota en ese examen, iban a jalar. Pero es
la verdad, por más que me cueste decírselos
y sé que hubiera sido peor si no les decía aquello.
Al momento de dar la práctica los niños se veían
desesperados porque no sabían que responder. Vi a un niño que estaba con su
cuaderno pero cerrado, me acerqué a su sitio y cuando lo mire vi como sus ojitos
miraban de manera desesperada por obtener una respuesta. Me sentía como una
persona mala y es que a veces vuelvo a ser muy blanda de carácter con los
niños. No puedo cambiar mi “chip” de carácter suave a carácter fuerte con los
niños. No puedo. No es mi manera de ser, así que sólo atiné a decirle que
guardara su cuaderno para que no piensen que estaba copiando en la práctica.
Estuve durante casi toda la clase ayudando a los niños a
entender las preguntas de la práctica y me di cuenta que casi ninguno se sabía
las respuestas. Eso me dio mucha pena porque ya sabía la nota que les esperaba y
el castigo que les esperaba en sus casas probablemente a algunos. Es por eso
que me sentí muy mal al final de la clase. Cuando revisé las prácticas, me
sentí peor que antes. Casi la mitad del salón había desaprobado la práctica y
la otra mitad había aprobado con las justas. Sentí que nuestro trabajo como profesores
no había sido suficiente para mejorar el aprendizaje de los niños pero también recuerdo
que no muchos de ellos ponían de su parte al momento de aprender. Lo que me
alegró luego de eso fue que Patrick y Aymeli fueron los que sacaron la mayor
nota en la práctica y me sentí aliviada por ellos porque sabía que nada malo
les podía pasar en sus casas; caso contrario al resto de sus compañeros.
Entre nuestra comunidad durante el feedback, decidimos
emplear nuevas estrategias para motivar e incentivar a que los chicos tengan un
aprendizaje activo durante todas las clases y que presten la debida atención
para que no se repita de nuevo la situación de las prácticas. Es por eso que en
mi grupo optamos por utilizar tarjetas de la felicidad que se las entregamos
sólo a los niños que participen y se porten bien en clase para que de esa
manera los demás niños se sientan motivados a participar en clase y así
aprender.
EXPERIENCIAS DE CdD:
1.
CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE: Reconocí de
nuevo mi problema de carácter suave con los niños y lo superé tras la
experiencia de la práctica que tuvieron los niños.
2.
SE COMPROMETE Y ESFUERZA: Me comprometí a no
recaer en mi problema de carácter con los niños y ser un poco más autoritaria
con los niños.
3.
ORGANIZA ACTIVIDADES: Junto con mi comunidad
quedamos en hacer y organizar un proyecto para recaudar fondos para comprarles
cosas nuevas a los niños.
4.
TRABAJA EN COMUNIDAD: Me uní a mi comunidad para
plantear estas nuevas estrategias de aprendizaje.

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