Este sábado 16/08, estaba muy
ansiosa por llegar a Llanavilla para volver a ver a los niños después de casi
dos meses. Como había mencionado en mi publicación anterior, mi comunidad y yo
nos organizamos para poder darles lo mejor que teníamos en nuestra clase.
Esta fecha no fuimos solos. Como había
comentado antes, los chicos de 4° “D” debían unirse a nuestro proyecto. Yo aún seguía
un poco temerosa de que echaran a perder nuestras clases. Había perdido la
confianza en ellos como salón. De mi comunidad sólo pudieron ir dos personas
aparte de mí, así que necesitábamos ayuda.
Al comenzar las clases, les
explicamos a los niños que los profesores iban a ser diferentes en cada clase,
a causa de que sólo íbamos a poder asistir dos veces como máximo durante todo
el bimestre. Vi que se entristecieron un poco, pero continuaron con la clase. También
les presentamos a los nuevos chicos que nos estaban acompañando aquella clase.
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El inicio de la clase estuvo muy bien. Utilizamos la estrategia de ponerles stickers a los niños que llegaran temprano y funcionó. Como los niños y las niñas se habían sentado en mesas separadas, Daira y Diego estuvieron con los niños; y Glenn, Carlos Huaraca y yo estuvimos con las niñas. Ellas estuvieron tranquilas durante la clase. Les enseñamos los animales con ayuda de los flash cards. Creo que esa sí fue una muy buena estrategia de enseñanza, ya que les era más fácil a los chicos aprender los nombres de los animales al relacionarlos con las imágenes.
Durante el transcurso de las
clases, los niños comenzaron a desordenarse. Las niñas sólo jugaban con las
máscaras de animales y practicaban los nombres de los animales; en cambio, los
niños comenzaron a correr por todos lados porque tenían muchas ganas de jugar. Estaban
desesperados.
Tuve que ayudar a Daira a
controlar a los niños y ordenarlos. Fue difícil porque algunos niños salieron
del salón pero finalmente logramos calmarlos. Les dijimos que formaran una fila
para poder salir a jugar. Fuimos todos juntos en fila hasta el patio posterior.
Habíamos preparado un juego que sabíamos que les iba a gustar a los niños. Les pusimos
los nombres de los animales que aprendieron durante la clase, pegados en el
pecho, para poder jugar un juego muy parecido al de “7 pecados”. Todos estaban
muy emocionados por jugar cuando nos avisaron que la clase había terminado. Todos
los niños se quedaron con las ganas de jugar y Daira les explicó que habíamos perdido
el tiempo en poner orden y formándolos para salir a jugar. En eso, una niña,
Estrella, se me acerco y me dijo: “¿Por qué no podemos jugar? Nosotras no nos
hemos portado mal.” Ella tenía razón. Me sentía mal por las chicas que se habían
portado bien. Le dije que tenía razón y que ella no tenía la culpa, los chicos
eran los que se habían portado mal.
Al regresar al salón, nos
despedimos de los niños. Yo aún me sentía mal porque las niñas no pudieron
jugar. Lo que me alegró fue que al final fue que, a pesar de estar desanimada, Estrella me dio un abrazo muy reconfortante.
EXPERIENCIAS DE CdD:
1. LIDERA
CON INSPIRACIÓN: Como todos los que enseñaron en el grupo de las niñas eran los
de 4° “D”, yo tuve que liderar nuestro grupo ya que ellos eran nuevos en el
proyecto.
2. TRABAJA
EN COMUNIDAD: Tuve que trabajar con los chicos de 4° “D”. Al principio pensé
que no iban a saber qué hacer o que lo iba
a hacer mal, pero luego me di cuenta de que juntos trabajábamos muy bien.
Trabajábamos en comunidad.
3. SE
COMPROMETE Y SE ESFUERZA: En la parte donde más me esforcé fue para tratar de
ordenar a los niños. Por otro lado, me comprometí a dar lo mejor de mí en la
clase y creo que lo logré.
4. ORGANIZA
ACTIVIDADES: Aparte de haber organizado las actividades que íbamos a hacer
durante las clases, el mismo sábado en la mañana, antes de la catequesis, Daira
y yo hicimos un horario del tiempo que nos demandaría realizar cada actividad.
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