Para comenzar, quiero mencionar
que desde que tengo memoria le he tenido cierta aversión y disgusto a la playa.
Ya sea por su olor característico, por las olas gigantescas, el fulminante sol
o porque me evoca un sentimiento de tristeza y melancolía profunda.
Aunque estoy acostumbrada a negar
cualquier invitación a la playa, incluso de mi familia; cuando el curso de
Ciudad de Dios me lo propuso, me causó gran emoción.
En la parte de planificación,
previamente en el salón de clases comenzamos con la organización previa a la
faena. Creo que la elección de comunidades de trabajo por afinidad fue
favorable en este caso para generar confianza entre los integrantes; sin
embargo, sabía que el objetivo de “salir de la zona de confort” no se cumpliría
totalmente.
Es increíble que desde el momento
en que nos dirigíamos a Llanavilla, hasta el clima se volvió en nuestra contra
pues una lluvia inusual de esta época del año arrasó con la esperanza de
cumplir con nuestro cometido.
No estoy segura si fue una prueba
pero llegué a pensar que la lluvia quería que olvidáramos nuestro verdadero
propósito. La mayoría, incluyéndome a mí, nos preocupábamos más por evitar
mojarnos y arruinar nuestra ropa y cabello.
No encontré lugar donde
refugiarme pues el agua penetraba el toldo provisional que el colegio había
instalado en el patio y se filtraba por las antiguas calaminas del techo de los
salones.
En eso, vi que los niños estaban
tranquilos y concluí que debían estar acostumbrados a las inclemencias
climáticas, que no se veían afectados. En mi opinión, era admirable y a la vez
penoso, en el buen sentido. Es más, me entristecí mucho cuando no encontré a
casi ninguno de mis niños.
Al comenzar la inauguración de la
biblioteca veía los rostros iluminados y empapados de los niños, profesoras y
los chicos de la “F”. El entusiasmo reflejado en las sonrisas de todos los
presentes me hizo desear realizar un proyecto laboral como el de la
construcción de la biblioteca.
Cuando llegó el momento de actuar
estaba entre nerviosa y emocionada. Creía que mi aversión me vencería y no iba
a poder lograr continuar mi propósito. De todos modos, un poco disgustada pero
entusiasta, comencé a trabajar con mi comunidad.
Fue muy grande mi sorpresa al
encontrar todo tipo de desperdicios que uno se pueda imaginar. Eso me disgustó
más y me pregunté ¿cómo seremos capaces de limpiar esta zona de la playa si
somos muy pocos a comparación de la inmensa playa? Tan solo éramos 150 personas
contra lluvia, viento, sol y todo tipo de basura imaginable. Lo que no me
esperaba era que la voluntad y entusiasmo nos bastaron para que la zona quedara
sin rastro de basura.
De regreso al bus, traté de
encontrar una razón para que las personas de Llanavilla ensuciaran su propia
playa. Después de tanto pensar, no pude llegar a una respuesta concreta. Sin embargo,
el siguiente día de clases, fui capaz de hallarla.
Recuerdo que Piero nos había
platicado el año pasado sobre la suerte que tenemos de estar aquí en el colegio
y no sentados en las carpetas de Llanavilla. Se discutió el mismo tema en la
tutoría. No de una manera despectiva, sino para que tomáramos en cuenta que
somos afortunados de haber tenido esta vida, para valorarla; y que las personas
de Llanavilla no tienen la culpa de no haber recibido una educación ecológica
como la nuestra. Pero también me di cuenta que desde las clases del año pasado
infundíamos en los niños esta educación de manera casi involuntaria.
Finalmente, me queda esperar a la
siguiente salida para poner en práctica la educación (sobre todo ecológica) de
los pequeños y que al igual que aprendieron a respetarse entre ellos, también
aprendan a respetar al ambiente.
EXPERIENCIAS DE CdD:
1. SIENTE
CON LA IGLESIA Y EL MUNDO: El hecho de haber formado parte de una limpieza de playa
y haber participado activamente es parte de la concientización del cuidado del
medio ambiente y la ecología, promovidas mundialmente.
2. CONOCERSE,
ACEPTARSE Y SUPERARSE: Tuve que afrontar mi aversión y disgusto a la playa e
incluso a todo tipo de desperdicio que me encontraba en el camino.
3. TRABAJA
EN COMUNIDAD: Disfruté trabajar en confianza con mis mejores amigos, que más
que todo son como mi familia en el colegio, mi comunidad.
4. BUSCA
LA VERDAD Y ACTÚA CON COHERENCIA: Luego de la limpieza, no pretendía criticar a
los pobladores de Llanavilla por la basura sino todo lo contrario. Busqué razones
y comprender su comportamiento.





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